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Psilorhinus morio (Wagler, 1829)

(Piapia, urraca parda)


Ilustración de Psilorhinus morio. Autor: Fernando Zeledón.
Historia Natural
Hábitat: Frecuentan arboledas despejadas, cultivos de banano y café, bordes de bosque, terrenos abiertos con árboles dispersos y áreas de crecimiento secundario.

Territorio: Las bandadas tienen un ámbito territorial de 3 a 5 ha. que defienden cuando están en época de cría.

Reproducción: En la Cordillera de Tilarán se observó el cortejo de alimentación de una pareja: mientras la bandada forrajeaba a una distancia de 50 a 100 m., la hembra se posò en una rama y vocalizó rápida e intensamente; luego extendió las alas, levantó la cola y miró al macho sobre su hombro. Cuando este reapareció con alimento ella voló a otro árbol y llamó en forma fuerte y el macho la siguió. La hembra continuó llamando, abanicando las alas, alzando sus muslos y brincado frente al macho. El la siguió de rama en rama y de árbol en árbol hasta que ambos individuos volaron y se perdieron de vista. En 3 ocasiones se observó la cópula, el macho montado brevemente sobre la hembra. En dos ocasiones, la copulación ocurrió después de un período de solicitud de la hembra y de que el macho la persiguiera. En la tercera ocasión, sin embargo, cuando la bandada se hallaba atendiendo a los pichones, un macho montó a una hembra sin llevar a cabo acciones preliminares.

Su nido consiste en una base voluminosa de palitos burdos, a menudo con una capa intermedia de bejucos flexibles, que sostiene a una taza interna de raíces largas y fibrosas arrancadas del suelo. Ponen de 2 a 7 huevos (las nidadas más grandes aparentemente son el producto de la postura de 2 hembras o más), grises azulados blancuzcos, con abundantes salpicaduras café, especialmente en el extremo grueso. La incubación dura de 19 a 20 días y los pichones dejan el nido luego de 22 a 31 días. Se reproducen en forma cooperativa y hasta 10 individuos llegan a atender a una sola nidada.

Todos los miembros de la bandada alimentan a los pichones.

Construyen sus nidos en árboles aislados, lejos de sitios ventosos o en parches de bosques protegidos contra estos(lo cual reduce la probabilidad de ser encontrados por depredadores nocturnos que cazan en el dosel del bosque). En aquellas bandadas compuestas enteramente por aves de 1 a 2 años de edad, la construcción del nido es un asunto prolongado que puede durar hasta 3 meses.

Por lo general una bandada construye un nido, atendido tanto por miembros reproductivos como no reproductivos, y se sugiere que más de una pareja cría en la mayoría de los nidos (es usual que una sola pareja de los miembros más viejos de la bandada construya el nido). Los individuos jóvenes (de 1 a 2 años) actúan como ayudantes en la atención del nido; esto constituye un aprendizaje que aprovecha la experiencia de los individuos adultos (eficientes cuidadores de las nidadas) para cuando estos críen a sus propios polluelos, ya que normalmente cometen los siguientes errores, que de hecho atentarían contra la nidada:
-No saben distinguir los alimentos que son apropiados para los polluelos (buscan insectos demasiado grandes).

-Antes de dar el alimento a los polluelos se distraen por cualquier cosa y se olvidan de dárselos.

-En ocasiones traen presas vivas y al golpearlas sobre una rama se las comen.

Durante el prolongado período que transcurre entre la terminación del nido y la puesta de huevos, la permanencia de las hembras en el nido aumenta y emiten un canto quejumbroso que se puede oír hasta unos 400 m. de distancia (este comportamiento extraño aún no se ha descifrado y provoca que los nidos sean fácilmente localizados hasta por los depredadores. Si esta conducta no ha arrojado como resultado la aniquilación de la especie, esto constituye uno de los secretos mejor guardados por la naturaleza). Es frecuente que más de una hembra de la bandada cante simultáneamente, una en el nido y otra cerca de él. Mientras tanto, y antes de la puesta de los huevos, ocasionalmente se observan varios miembros de la bandada: en un caso, se observaron 5 individuos en un día turnarse para posarse en el nido. En algunos nidos aparece más de un huevo por día, clara indicación de que más de una hembra habría contribuído a la puesta, y se desconoce la frecuencia del fenómeno. El promedio de puesta es de 4.5 huevos. Existe una gran variabilidad entre las bandadas con respecto a la incubación y comportamiento de anidación. En una bandada se detectó que más de una hembra había puesto huevos; más de doscientas horas de observación mostraron que solo un ave incuba y cría. Por otro lado, en una bandada en la que la propiedad de los huevos no estaba claramente definida, pero en la que obviamente las aves se encontraban tirando las posturas de otras fuera del nido, 3 de ellas compartieron los deberes de la incubación y de la cría. En ninguna de las dieciséis bandadas observadas durante un período de 2 años existió sin embargo evidencia de que solo una pareja participara en el cortejo, la copulación, la puesta de huevos, la incubación y la cría. Estas observaciones sugieren que en esta población existen múltiples aspectos de anidación y que existe la competencia intrabandadas.

Alimentación: Forrajean desde el suelo hasta la copa de los árboles en busca de insectos, arañas, lagartijas, y ranas pequeñas; escudriñan y rebuscan entre el follaje o la hojarasca y arrancan pedazos de corteza muerta al introducir el pico en madera en descomposición o entre las hojas enrolladas que sostienen con la pata. También realizan vuelos cortos para atrapar libélulas y otros insectos voladores, y comen muchos frutos silvestres y cultivados, incluso amentos de “guarumo” (Cecropia sp.) y mazorcas, Toman néctar de las flores de banano y “ balsa” (Ochroma pyramidale).

En ocasiones saquean nidos de aves más pequeñas.

Comportamiento: Forman bandadas de 6 a 10 individuos bulliciosos, que aparentemente forman una asociación sumamente estable.

En el suelo avanzan mediante brincos largos y arresortados.

Relaciones: En el Parque Nacional Braulio Carrillo, específicamente en el Bajo La Hondura, observé a un individuo del “aguilucho” (Buteogallus solitarius) atrapar en vuelo a una “piapia” (Psilorhinus morio). Asimismo se consideran depredadores potenciales el “caucel” (Leopardus wieidii), el “ocelote” (Leopardus pardalis), la “comadreja” (Mustela frenata), la “chiza” (Sciurus variegatoides), el “mono carablanca” (Cebus capucinus) y el “zorro pelón” (Didelphis marsupialis.)

Es considerada una especie plaga, pues se alimenta de granos de maíz, arvejas, frutos de aguacate, zapallo y también de huevos de gallina.


Psilorhinus morio. Foto: Nobuya Ishii.
Demografía y conservación
Distribución
Distribución en Costa Rica: Es una especie residente común en las partes deforestadas de las cordilleras del norte, las montañas centrales y las bajuras del Caribe, desde el nivel del mar hasta los 2500 m. en los volcanes. Todavía continúa ampliando su distribución por la deforestación del lado del Caribe. Cada vez es más común en las bajuras de Guanacaste y en las bajuras costeras del sur y los valles interiores de la vertiente del Pacífico. Alcanzó el área de Parrita antes de 1970. Existe una comunicación sobre su presencia en el Valle del General en 1974.

Distribución de Psilorhinus morio por áreas silvestres protegidas, según base de datos de Conservación de The Nature Conservancy.
Distribución por área de conservación:
Amistad Caribe
Amistad Pacifico
Huetar Norte
Arenal
Cordillera Volcanica Central
Guanacaste
Osa
Pacifico Central
Tempisque
Tortuguero
Distribución fuera de Costa Rica: Se encuentra desde el sur de Texas hasta el oeste de Panamá, y casualmente hasta la parte central de Panamá.

Información taxonómica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Aves
Orden: Passeriformes
Familia: Corvidae
Nombre científico: Psilorhinus morio (Wagler, 1829)
Nombres comunes: Piapia, urraca parda

Psilorhinus morio. Foto: Mauricio Calderón.
Referencia de publicación de la especie: Wagler, 1829, Isis von Oken. col. 751,
Nombres Anteriores: Pica morio Wagler, 1829.

Cyanocorax morio.

Localidad del tipo: México = Alvarado, Veracruz
Descripción diagnóstica: Mide 39 cm. y pesa 235 grs. Es grande, con la cola larga escalonada, sin cresta, aunque con plumas rígidas y erectas en la frente, con las anteriores volteadas hacia adelante sobre la base del pico y una bolsa inflable pequeña en el pecho.

Los adultos presentan la cabeza, el pecho y toda la región superior de color café oscuro, con la cara más oscura. La parte baja del pecho es café grisácea, y se desvanece a blanco cremoso en el abdomen y la región infracaudal. Todas las timoneras, excepto el par central, muestran la punta blanca ancha. El pero con el pico y el anillo ocular de color amarillo; las patas pico y el anillo ocular desnudo son negros y las patas son fuscas.

Los ejemplares juveniles son semejantes pero amarillo parduzco. Las partes amarillas se van oscureciendo en forma gradual en patrones muy variables a lo largo de varios años, lo cual facilita reconocerlos a nivel individual.


Psilorhinus morio. Foto: Ted Seto.
Información general
Autor: Luis Humberto Elizondo C.
Colaboradores:
The Nature Conservancy
Fecha de publicación: 11/15/2000
Referencias
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