Nombre científico:
Nombre común:
Anastrepha striata  Schiner, 1868
(Mosca de la guayaba, mosca de las frutas)

Vista dorsal de una hembra (izquierda) de Anastrepha striata (Diptera: Tephritidae) y de un macho mostrando el patrón típico de bandas en las alas y el ovipositor de la hembra.

Historia Natural

Hábitat:
Esta especie es muy abundante en las zonas húmedas del país, sobre todo en las regiones de mayor abundancia de sus hospederos, ya sean silvestres o cultivados (p. ej. guayaba y cas).

Territorio:

Las moscas del género Anastrepha presentan una gran capacidad de desplazamiento, lo cual unido a la presencia de corrientes de aire las faculta para infestar áreas muy alejadas de sus sitios de nacimiento. En algunas especies se han registrado desplazamientos hasta de 135 km (Shaw et al., 1967).

Reproducción:

Bajo condiciones de laboratorio, se ha determinado que los adultos alcanzan la madurez a los 18 días de haber emergido (Chaverri, 2000), aunque los machos la alcanzan unos días antes. Una descripción detallada del comportamiento de cortejo se encuentra en Teles da Silva et al. (1985) y Aluja (1994).

En esta especie se presenta comportamiento de liberación de feromonas y agrupamiento en leks por parte de los machos. Un lek es un área comunal de exhibición donde los machos se congregan con el propósito de atraer y cortejar a las hembras y a los cuales las hembras acuden a aparearse (Prokopy y Roitberg, 1984).

El tiempo de copulación bajo condiciones de laboratorio se ha determinado entre 29,2 y mas o menos 2,3 minutos (Aluja et al., 1993). Las hembras al parecer copulan dos o tres veces durante su vida adulta, aunque la mayoría copula una sola vez (Teles da Silva et al., 1985).

Las hembras grávidas encuentran los sitios adecuados de oviposición de acuerdo con la forma, el tamaño y el color apropiado del hospedero, así como con la composición físico-química de la superficie y de la pulpa del fruto (Propoky y Roitberg, 1984). En Costa Rica, Hedstrom (1991) observó hembras que ovipositaron en frutos verdes e inmaduros de guayaba, con un tamaño promedio de 3,6 cm y una longitud de 4,5 cm.

El potencial de infestación de las hembras de Anastrepha striata podría ser muy alto; en ese sentido, Olarte (1984) considera que una hembra puede poner de 500 a 800 huevos durante su vida como adulto fértil.

Ciclo de vida:

Se inicia cuando la hembra grávida selecciona el sitio adecuado de oviposición mediante estímulos olfatorios y visuales. Tales estímulos incluyen la forma, el tamaño y el color apropiado del hospedero, así como la composición físico-química de la superficie y la pulpa del fruto (Prokopy y Roitberg, 1984).

En la guayaba la hembra deposita sus huevos a 1 ó 2 mm bajo la epidermis del fruto (Hedstrom, 1991). En condiciones de laboratorio se ha determinado que el desarrollo del huevo requiere entre 4 y 7 días, con un promedio de 5,6 días (Chaverri, 2000).

La etapa larval se compone de tres estadíos que requieren de 27 días (Chaverri, 2000).

La etapa pupal requiere de 23 días (Chaverri, 2000) y puede ocurrir entre el fruto y el suelo si este está duro, o directamente bajo el fruto si el suelo está húmedo o la larva puede desplazarse cierta distancia en búsqueda de un sitio adecuado de pupación. Bajo condiciones de laboratorio, el 93% de las larvas pupan bajo el fruto caído y a 1 ó 2,5 cm de profundidad (Hedstrom, 1991).

Una vez completado el desarrollo dentro del pupario, el adulto emerge atraído por la luz y los estímulos térmicos y olfatorios. El adulto emerge con la superficie corporal blanda y húmeda y las alas enrolladas, por lo que debe buscar refugio en malezas o en el mismo árbol hospedero hasta que la humedad corporal desaparezca por evaporación, se endurezca la quitina y pueda volar. (Olarte, 1972).

Transcurrido el período de madurez sexual que corresponde a 17 días (Chaverri, 2000), se reinicia el ciclo de vida de la plaga en su forma adulta.

Estacionalidad:

En áreas con variabilidad y disponibilidad de frutos hospederos, alimento y agua, los adultos tienden a permanecer asociados a tales áreas y sus movimientos se relacionan con las actividades normales de alimentación (Aluja, 1994). Si existen frutos en un área, los adultos raramente la dejarán, aun cuando sean capaces de realizar vuelos largos, y solo se presentan vuelos cortos de dispersión (Bressan y Teles, 1991).

Por otra parte, se ha reportado la existencia de más de 100 hospederos para A. striata (Norrbom, 1985), los cuales fructifican en forma secuencial. Lo anterior permite encontrar adultos durante todo el año en cualquier región del país.

En las regiones de bosque seco las poblaciones aumentan con la estación lluviosa, aunque se presenta una población residual durante la época seca.

Alimentación:

Los adultos tefrítidos generalmente requieren de aminoácidos, vitaminas, carbohidratos y agua para su desarrollo, reproducción y sobrevivencia. En las hembras es necesaria una nutrición adecuada para la maduración de los ovarios y la posterior fertilización de los huevos; en los machos es necesaria para la producción de feromonas (Epsky y Heath, 1993).

Los nutrientes los encuentran en las secreciones glandulares de las plantas, el néctar y la savia que exudan los troncos, tallos y hojas o frutos con lesiones; también les sirven de alimento las frutas muy maduras o en proceso de fermentación, las excretas de pájaros y ganado, los insectos muertos y las secreciones azucaradas de homópteros (ligamaza) (Christenson y Foote, 1960; Prokopy y Roitberg, 1984; Mexzón, 1997).

Las moscas tefrítidas también poseen organismos intestinales simbióticos que incluyen bacterias y hongos, los cuales permiten la producción de ciertos nutrientes que se encuentran ausentes o en bajas concentraciones en la naturaleza; entre tales nutrientes se encuentran el ácido aspártico y la leucina, producto de la hidrólisis de proteínas (Bateman, 1972). Muchos de los organismos simbióticos pueden ser adquiridos a través de la ingestión de ligamaza, la cual generalmente es colonizada por hongos y bacterias antes de ser ingerida por las moscas. Los adultos les transmitirán los organismos simbióticos a las larvas a través de los huevos, los cuales son impregnados con dichos microorganismos en su paso por el oviducto, antes de ser inyectados en los frutos (Christenson y Foote, 1960).

Relaciones:

En 1920 esta especie fue señalada como la principal plaga de la guayaba en Costa Rica por el Dr. Clodomiro Picado. Jirón y Hedstrom (1988), al evaluar frutas de 201 localidades del país, la encontraron presente en el 97,8% de las muestras de guayaba.

El daño causado por esta mosca en los cultivos de guayaba y cas es directo, ya que la ovipostura constituirá un punto de entrada para microorganismos patógenos (González-Hernández y Tejada, 1979) y los frutos ovipositados sufren un aceleramiento de su madurez que provoca su caída prematura (Orlando y Sampaio, 1973).

Una vez que la larva emerge, se alimenta del fruto y deja a su paso descargas intestinales que afectan la parte comestible de la fruta y alteran sus características químicas normales (Olarte, 1984).

Además de los daños directos, los adultos son capaces de transmitir en forma mecánica enfermedades fungosas de frutos enfermos a frutos sanos durante sus desplazamientos en los hospederos (Ito et al., 1979). Lo anterior provoca que la plaga limite los mercados de exportación, ya que los países compradores adoptan medidas de protección contra la introducción de la mosca y por ende los países productores deben efectuar costosas y severas medidas de control y de cuarentena.

De los enemigos naturales de las moscas tefrítidas se han identificado hormigas, escarabajos de las familias Carabidae, Staphylinidae e Histeridae, hemípteros de la familia Pentatomidae, neurópteros de la familia Chrysopidae y tijerillas del orden Dermaptera (Bateman, 1972; Eskafi y Kolbe, 1990). Los adultos de A. striata pueden ser también depredados por arañas del género Dolomedes (Pisauridae)(Hedstrom, 1992) y las larvas y huevos en los frutos por avispas del género Polistes (Castillo, 1987). Entre los parasitoides himenópteros a nivel de huevo, se ha determinado la especie Doryctobracon oophilus (Fullaway)(Wharton et al., 1981), y en la larva se han encontrado las especies Aceratoneuromya indica Silvestri (Eulophidae), Diachasmimorpha longicaudata Ashmead (Braconidae), Doryctobracon areolatus Szépligeti (Braconidae), D. zeteki Muesebeck (Braconidae), Odontosema anastrephaeBorgmeier (Eucolidae), Trichopria sp. (Diaprididae).

Con respecto a los organismos patogénicos, es muy poca la información disponible. Los hongos y las bacterias han sido asociados con altas tasas de mortalidad en el estadío de huevo, y una alta proporción de mortalidad de larvas y pupas se ha asociado con hongos (Newell y Haramoto, 1968). El hongo ascomycete Stigmatomyces aciurae ha sido asociado con adultos (Hedstrom, 1991), pero no está claro si es o no patogénico. En La Cinchona (Alajuela, Costa Rica) se pudo determinar que los puparios de A. striata son atacados por el hongo Metarhizium anisopliae (Chaverri, 2000).

Usos:

Se ha contemplado la posibilidad de emplear puparios de esta especie en programas de cría masiva de parasitoides himenópteros. Tales parasitoides se podrían emplear en el control de plagas de cultivos comerciales como el mango, la guayaba y el cas.

Larvas de Anastrepha striata en frutos de guayaba.

Demografía y conservación

Población:
En áreas con plantas mirtáceas hospederas se ha encontrado que el nivel poblacional de A. striata alcanza su máximo después de que el fruto hospedero ha madurado, y luego desciende cuando no hay hospederos disponibles (Hedstrom, 1991). Sin embargo, finalizada la producción de frutos, es aún posible encontrar moscas asociadas a los hospederos, y así permanece una población residual entre dos períodos de fructificación del mismo hospedero, incluso si en ese lapso no existen frutos disponibles (Jirón y Soto-Manitiu, 1989; Chaverri, 2000).

Se ha encontrado una relación directa entre el aumento de moscas y el incremento en la fructificación de árboles de guayaba. El número de larvas por fruto de guayaba al inicio del período de fructificación parece determinar el posterior nivel poblacional de los adultos (Chaverri, 2000).

Se ha encontrado una alta correlación entre el número de larvas por fruto y los niveles de captura de adultos 9 a 12 semanas después (Chaverri, 2000).

Los factores ambientales no parecen afectar la fluctuación poblacional, aunque fuertes variaciones temporales en la precipitación parecen afectar la sobrevivencia de formas inmaduras y el posterior nivel poblacional de los adultos.
Demografía:
En áreas con plantas mirtáceas hospederas se ha encontrado que el nivel poblacional de A. striata alcanza su máximo después de que el fruto hospedero ha madurado, y luego desciende cuando no hay hospederos disponibles (Hedstrom, 1991). Sin embargo, finalizada la producción de frutos, es aún posible encontrar moscas asociadas a los hospederos, y así permanece una población residual entre dos períodos de fructificación del mismo hospedero, incluso si en ese lapso no existen frutos disponibles (Jirón y Soto-Manitiu, 1989; Chaverri, 2000).

Distribución

Distribución en Costa Rica:
Se le encuentra en todas las regiones del país, desde el nivel del mar hasta los 1500 msnm (Jirón y Hedstrom, 1988).

Distribución de Anastrepha striata (Diptera: Tephritidae) en Costa Rica.
Distribución por área de conservación:
Amistad Caribe
Amistad Pacifico
Huetar Norte
Arenal
Cordillera Volcanica Central
Guanacaste
Osa
Pacifico Central
Tempisque
Tortuguero
Distribución fuera de Costa Rica:
Desde el sureste de Texas hasta el sur de Perú y Brasil (Weems, 1982).

Información taxonómica

Reino:
Animalia
Filo:
Arthropoda
Clase:
Insecta
Orden:
Diptera
Familia:
Tephritidae
Nombre científico:
Anastrepha striata Schiner, 1868
Nombres comunes:
Mosca de la guayaba, mosca de las frutas

Referencia de publicación de la especie:
Schiner, I.R. 1868. Diptera. In: Reise der osterreichischen Fregatte Novara um die Erde in den Jahren 1857, 1858, 1859, unter den Befehlen des Commodore B. von Wullerstorf-Urbair. Zoologischer Theil. Zweiter Band. 1 Abtheilung (Sect.) B, (Art. I). B.K. Gerold's Sohn, Wien. 388p.
Localidad del tipo:
Venezuela
Depositario del tipo:
Naturhistorisches Museum Wien, Postfach Vienna, Austria.
Descripción diagnóstica:
Adulto: presenta la cabeza amarilla y el tórax con franjas negras a cada lado que se unen en el margen posterior. El abdomen es de color pardo oscuro y las patas de color amarillo. Las alas miden de 5,9 a 7,7 mm y muestran bandas café-amarillas; como características distintivas la vena costal y la S se unen en la vena R4+5 para presentar una banda en V completa (Weems, 1982). Las hembras cuentan con un ovipositor de 2,1 a 2,3 mm de longitud, con la punta ancha y una constricción después del final del oviducto (Hernández-Ortiz, 1992).

Larva: es de forma cilíndrica, amarillo-blancuzca, con la cabeza pequeña e inconspicua y ligeramente retráctil. El cuerpo está dividido en 11 segmentos sin una clara separación entre las regiones torácica y abdominal (Weems, 1982). No posee antenas ni ojos y el aparato bucal es de tipo masticador. La larva de tercer estadio llega a medir de 9 a 10 mm de longitud y 2 mm de diámetro, y su desplazamiento se efectúa por medio de contracciones musculares (Jirón y Zeledón, 1979).

Pupario y pupa: el pupario es cilíndrico, amarillo-rojizo, y con 11 segmentos distintivos (Norrbom, 1985). Su longitud es de 4,5 a 5,5 mm, el diámetro de 2 a 2,5 mm y su color es blanco (Greene, 1929).

Información general

Autor:
Guillermo Chaverri
Fecha de publicación:
10/18/2001

Referencias

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Chaverri, L.G. 2000. Biología y fluctuación poblacional de Anastrepha striata Schiner (Diptera: Tephritidae), plaga de la guayaba Psidium guajava L.) en una zona húmeda de Costa Rica. Tesis de Maestría, Facultad de Agronomía, Universidad de Costa Rica, 108p.

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